Relatos por entregas | Crónicas (deportivas) de Mospintoles |
El Pelucas, apodado así por la hermosa cabellera postiza con que ocultaba su calvicie de nacimiento, se vio obligado a tomar la palabra:
—Cuando el Pera, o sea, el atracador, nos dijo que esto era un atraco, valga la redundancia, salieron echando leches de la oficina…
—Aprovecharon que éste —ahora hablaba el Pera, refiriéndose al Pe- lucas— se medio desmayó del susto y salieron por la puerta a toda velocidad.
—Seguramente para avisar a la policía, que era más urgente que avisarle a usted. –Juammi el Chispas también se vio impelido a dar su opinión–. Instantes después debí llegar yo y como vi al Pelucas con tan mala pinta, echao encima de la mesa, acudí deprisa a avisarle a vuesa merced…
—¡Encima con pitorreo, Juammi?