¡Vaya día! (4)
| (Lee la entrega anterior) |
—¡Pero si es el Pera!
—Lo siento, señor Matute. Yo no quería hacerlo pero la Loles ya sabe lo mandona que es, no tenemos un euro y me amenazó con que si hoy no regresaba con buenas noticias…
—¡El Pera! ¡Vaya pu-ña-la-da tra-pe-ra que acabas de darme, hijo mío! ¡El Pera! —Matute se echó en el sofá, completamente abatido.
—¿Se encuentra bien, señor Matute?
—Sí, Bermúdez, sí. Ya sólo falta que me quede embarazado… No sé qué más me puede pasar hoy. Y eso que sólo son —mirándose el reloj— las doce del mediodía. El Pera…
» Manda a tomar por saco al conejo de la Loles y vuelve a ser un hombre honrao, cacho tonto del haba…
—Lo siento, tuve que escoger entre la Loles o quedarme más solo que un pájaro muerto… Llevado de mi desesperación sólo se me ocurrió que usted gana mucho dinero y que…
—Deja de llorar, cobarde… ¿Entre la Loles y Matute escoges a la Loles, pedazo mamonazo? ¿Ya no te acuerdas de los dos años que estuviste aquí trabajando? ¿No te acordabas ya del Pelucas, al que has debido dar un susto de muerte? ¿Y de que aquí somos una familia? ¿Tampoco te acordabas la de veces que te llevé conmigo a ver al Barça por esos mundos de dios? Podías haber venido de buenos modos que en algo te hubiéramos ayudao…
—Lo siento, señor Matute… —Entre lloriqueos…—. Después que me fui de aquí sin avisar…
—Ahora entiendo… y con varias piezas de repuesto que desaparecieron en aquellos días…
—Sí, fui yo… La Loles me amenazó con dejarme si no llevaba a casa más pasta… Luego yo no tuve ya valor para regresar al taller…
—Cobarde y… desgraciao. Eso es lo que eres. Manda a tomar por saco al conejo de la Loles y vuelve a ser un hombre honrao, cacho tonto del haba…
—¿Qué hago, señor Matute? —El poli Bermúdez se vio obligado a intervenir pues tenía otras misiones importantes en cartera y tampoco era muy amigo de las telenovelas.
—Déjalo de mi cuenta, Bermúdez. Muchas gracias por venir y desenmascarar a este pobre desgraciao que lo único que necesita es un empleo y mandar a la Loles a tomar por saco…
—¿Quiere que actuemos contra la susodicha? No parece canela fina…
—Pero si es idiota, Bermúdez. Y tiene un culo gordo que parece una plaza de toros. Y una barriga que pa’ qué… Pero si es que no sé qué coño le ha visto este desgraciao a la tal Loles para perder la cabeza por semejante monstruito…
—El amor, señor Matute… –contestó entre quedos sollozos el tal Pera.
—La gilipollez tuya, Pera, que eres un gilipollas de tomo y lomo. Para dos polvos que echarás en un mes… –Dirigiéndose al policía Bermúdez–. Déjalo de mi cuenta. Lo voy a mandar a casa de una tía suya durante una breve temporada, allá por Lérida, y luego veré a ver lo que puedo hacer por él. Ya le buscaré algún currelo con alguien conocido porque éste, después de lo hoy y lo de la otra vez, éste no pisa aquí el taller ni aunque le toque el gordo de la navidad.
—Pues hasta la vista, señor Matute. Y dele recuerdos a su señora…
—Por Berlín anda… Con el alcalde y parte de la tropa. Pasándoselo bien a cargo del contribuyente mientras ustedes y yo tenemos que bregar con gente como esta…
—Hasta la vista, señor…
Una vez se fueron los policías, Matute se levantó del sofá, se subió un poco los pantalones y dio varios paseos por la oficina, mientras que el Pelucas, el Chispas y el Pera le miraban con preocupación.
—¿Y el Anselmo y el Rafa?
(Continuará…)
- Escrito por Cogollo, publicado a las 14:20 h.
- Protagonistas: (ver la primera entrega)
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